viernes, 21 de diciembre de 2007

¿Para que sirven las vacunas?


Si sabemos realmente cual es la función que cumplen las vacunas, estaremos seguros de la aplicación y de hablar con propiedad de las mismas....


En esta referencia ampliaremos nuestra información:




una parte de este artículo:


La vacuna suele consistir en dosis muy pequeñas del propio agente (forma inactiva o atenuada) que origina la enfermedad, por lo que provoca la creación de anticuerpos que permanecen en el organismo y lo protegen en el caso de futuros contagios. La técnica de administración depende del tipo de vacuna; la más común es la inoculación, pero en algunos casos es la ingestión o el spray nasal.La primera vacuna fue descubierta por el médico inglés Edward Jenner en 1798, cuando observó que los humanos quedaban inmunizados frente al virus de la viruela humana si se les inoculaba con un preparado del virus de la viruela vacuna. El término vacuna procede del latín vacca, y Jenner denominó al proceso descrito vacunación.
CLASIFICACION
Las dos grandes propiedades que deben reunir las vacunas son la eficacia y la inocuidad. La eficacia depende de que la vacuna contenga los antigenos responsables del poder inmunogeno, que son aquellos que inducen una buena respuesta inmune. Las bacterias y los virus están compuestos por numerosos antigenos, que pueden ser constitutivos o estructurales, contenidos en determinadas estructuras de la bacteria (flagelos, fimbrias, capsla, pared celular, membrana citoplasmica, ribosomas) o secretados, de los cuales solo algunos pueden considerarse antigenos protectores o inmunizantes. La inocuidad supone que la vacuna esta desprovista de poder patogeno, y debe lograrse este objetivo sin que se modifiquen los antigenos responsables del poder inmunogeno. Las vacunas se clasifican en dos grandes grupos: vacunas vivas o atenuadas y muertas o inactivas. y cada una, a su vez, en vacunas bacterianas y viricas. Las vacunas inactivadas pueden dividirse en vacunas con vacterias o virus totales y vacunas con antigenos purificados. Estas ultimas pueden prepararse a partir de antigenos secretados modificados, como las anatoxinas o toxoides (vaunas antitoxicas), o de antigenos constitutivos de las bacterias.